Al ver tu mirada creí encontrar la solucion a mis problemas. Tu sonrisa me llevo a nuevos limites. Tus caricias daban descanzo a mi desgastada alma.

Creí encontrar en tu amor la salvacion de mi alma.

Me diste lo mejor de ti. Te entregaste sin condiciones.

No tenias ningun interes. Fuiste sincera. Fuiste lo que nunca nadie habia hecho.

Contigo no necesitaba de sexo. No necesitaba ser el mejor.

Me has enseñado a caminar.

Anuncios

No

Me miras de una forma extraña.

Me has hecho una propuesta que debo rechazar enseguida. Intentas besarme y yo retrocedo. Coges mi nalga derecha, la aprietas como tu propiedas.

Preguntas con un gesto obceno si suelo masturbarme. Tu pregunta me toma desprevenido y la sorpresa me invade. Respondo diciendo que no es tu problema.

Dices que quieres probar mi lengua dentro de tu boca y enseguida puedo oler los aires de doble sentido.

Deseas dormir desnuda en mi cama.

En mi cabeza quiero creer q es una pesadilla.

Si no fueramos tan diferentes no abria problema.

Pero apenas tienes once años y ya eres una leona que con gran hambre sale a cazar.

Barranquillera.

El calor es parte de ella. Le encanta hacerle saber a los demás que tiene algo que tiene todos desean.

Mueve el cuerpo al ritmo de una canción que de forma subliminal invita al sexo.

Mira a los ojos a su víctima sabiendo que es inevitable escapar.

En medio de sus piernas hay dos labios esperando ser besados. Ama dejar poco a la imaginación. Sube sus dedos a través de sus piernas invitando al placer.

Ella sabe lo que causa en el sexo opuesto. Le fascina enseñar su piel; usa decote intentando subir la temperatura del espectador, apenas cubre hasta debajo de sus muslos invitando a cualquier incauto a caer en sus redes.

Así es ella. Ama ser admirada. Ama ser deseada. Ama la sensualidad.

Así son las mujeres de Barranquilla (Colombia).