Me cansé de buscar en otras partes amor. Una pareja no pudo darmelo. Las adicciones solo se burlaron de mí. El dinero fue una carrera sin final. Las diversiones fueron momentáneas.

He buscado un tesoro imposible de hallar.

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Aqui estoy a las puertas del hospital psiquiátrico. Intentando que una pastilla solucione mi vida. Calle el dolor. Me muestre un rayito de esperanza.

A medida que se acerca mi turno las ganas de llorar aumentan. En momentos no sé que hago aqui. Quizás debería dejarme morir.

Lo que siento es insoportable, estoy cansado. Me siento roto.

La enfermera de vueltas por la sala de espera y no sé que diré. Pienso que será como en todos lados y nadie me creerá, pensarán que son inventos mios. Ruego una cura de sueño que me lleve al descanso.

Ajedrez.

Ella coloca su ficha y en su cara demuestra lo que piensa. Cree que ganará. Su felicidad no es ocultada. Su entrepierna se moja por la excitacion. Mueve sus piernas intentando ocultar lo que siente. Piensa que me tiene arrinconado. Cree que todo se trata de blanco y negro. Ese sentimiento de tener el poder la desborda.

Yo miro y mi interior se burla. Conozco esos gestos. Cada movimiento ya es familiar para mí. Llevo años jugando, ella es la novata del día. Dejo que se regocije. Cuando sienta su derrota será el momento de celebrar. Mueve la ficha, ella sonrie, yo analizo, el momento de acabarla está cerca. No se trata se cómo jugar sino de contra quién estas jugando. No soy la mansa abuelita, soy el lobo a punto de devorarte.

Solo me bastó verte una vez para saber que mi mundo no sería el mismo. El sentirme sin aire producto de tu mirada aumentaba mi ansiedad. Dejar de dormir ideando un plan para poder volar al ritmo de la melodía de tu voz.

Un salto de fe. Tomar toda mi falta de confianza y convertirla en fuerza de voluntad para poder acercarme y decirte “Hola”.

Te impregnaste en mí y ahora no sé cómo hacerte salir. Intento marcharme, objetivo fallido. Trato de verte como amiga, me derrito cada ves que apareces.

Soy el culpable por ilucionarme. Acepto mi sentencia de muerte. Acepto que nada de lo que imaginé nunca podrá pasar.

La hipnosis de tus labios.

Cuando creia conocer lo magnífico del oceano, las delicadas formas de cada montaña, la hermosura de la inocencia de un niño, la calidez de un te amo, el sentirme poderoso, cuando creia conocer todo lo hermoso allí llegaste tú con tus labios.

Hipnotizandome.

Las flores comenzaron a reclamarme por lo perfecto y delicado que es el color del que estan hechos. No supe contestar.

A los lejos las montañas criticaban la forma de tus labios, decían que eran artificiales, productos de la intervención del hombre. No supe contestar.

Ya mis días no volvieron a ser iguales. Nada se compara a tus labios. Todo me parece aburrido, sin magia, monótono.

Me pregunto el por qué. No supe contestar.

Buscas a un chico que llegue tarde a casa con miles de escusas.  Que la manera de ganar una discusión sea gritandote. Que seas para el un objeto que ganó por suerte. Que tenga sexo contigo pero nunca te haga el amor. Que te vea como otro objeto del hogar que solo sirve para usarlo.

Lo siento, no puedo ofrecerte eso.