Un día a la vez.

Estas guerras internas son muy extrañas.

Al final solo esperas el momento del orgasmo para que pueda salir lo que realmente eres.

Me desnudo frente al espejo y me cuesta inmensamente decir te amo. Este divorcio emocional
conmigo mismo me desborda.

Miles de fantasías visitan mi cabeza mostrándome cómo podría ser mi mundo. Pero siempre
regreso a la horripilante realidad

Es mas sencillo amar a otro que amarse a uno mismo. Es mas fácil cogerse a otro que cogerse a
uno mismo.

Se cual es el camino correcto. Pero no es sencillo transitarlo.
Quizás entregarme a mis demonios sea lo más fácil. Sería un placer presente pero
momentáneo.

He comenzado a meditar. Eso me calma mucho. Todavia queda muchas batallas para poder
ganar esta guerra.

Un día a la vez.

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Cosas por hacer.

Caerse y levantarse.

Luchar cada batalla para sobrevivir la guerra.

Ver personas ir y venir.

Caer varias veces para aprender.

No negarse a aprender.

Amar sin juzgar.

Tomar lo mejor de ti y salir a la batalla.

Reírte de las adversidades y superarlas de la manera menos pensadas.

Ser tu mismo.

No traicionarse intentando ser quien no eres.

Hacerte el amor a diario.

Felicitarte cuando haces una buena acción.

Tomarte el tiempo de llorar si es necesario.

Mandar diablo a los que te buscan por interés.

Ir solo a la playa, sentarse y disfrutar.

Aprender algo nuevo.

Aprender del pasado.

Vivir el presente

Planear un futuro.

La Cura

Sabemos lo que necesitamos. Aunque nos duela tenemos que admitirlo.
Buscamos la manera de remplazarlo. En esta larga carretera llamada vida buscamos sanar nuestro dolor con pomadas momentáneas, pero preferimos no curar la herida.

Buscamos dopar nuestro dolor con drogas, sexo, dinero. Muchos hasta compramos compañía.

Llega el momento en que lo que realmente necesitamos queda oculto en nuestra adicción.

Nos hace sentir cómodos, valientes, fuera de esta realidad. Nos preguntamos a diario por qué algo tan hermoso al final nos hace daño tambien.

Nos entregamos al vicio sin condiciones.
Callamos nuestra humana necesidad con parches momentáneos.

Todos los humanos necesitamos sentirnos amados y aceptados. Eso sumado a otros problemas nos hace hundirnos.

Estamos acostumbrados a no prestar atención a las causas.
Si nos duele cualquier parte de nuestro cuerpo tomamos algo para quitarlo.

Si tenemos fiebre, tomamos algo para bajarla.
Nunca buscamos atacar la causa, solo calmamos el efecto.
Cuando llega el momento de querer dejar la adicción, nos damos cuenta que caemos, caemos y caemos. Sufrimos por eso y sentimos que estamos en un hueco del cual no podemos salir.

Hay que darse cuenta que toda adicción es sencillamente un efecto y para salir hay que atacar la causa.

Se acerca una muerte.

Quizás ya perdí mi humanidad. Lo que antes me hacia temblar de temor ahora solo me da igual.

No sé sí serán los antidepresivos, pero no temo a las consecuencias.

Ya mi lucha está llegando a un punto decisivo.
No hay peor dolor del que me causo a diario a mi mismo.

No quiero soñar. No quiero llorar. No quiero sentir.

Espero a la muerte con las puertas abiertas. Le daré un abrazo y agradeceré su visita.

Mientras tanto solo quiero mantenerme calmado y con mi mente en blanco.