Feliz año nuevo.

En ocasiones la cabeza me pregunto brevemente lo que será de mi vida el año que viene. Hace 2 años me encontraba de mi país primera vez estaba en Colombia tratando de superar Dolores del pasado intentando ser una nueva persona que el dolor que tanto me habías ahogado fuera parte del pasado. Hace un año estaba en Perú buscando todavía mi gran sueño luchando con mi espada dejarme caer intentando que la vida sea un motivo para vivir y que la muerte sólo sea un sonido lejano. Hoy estoy en Brasil las cosas han mejorado mucho, pero las batallas No termina están ahí, esperando que yo pierda la guerra dónde estaré mañana es una incógnita, Dónde está el próximo mes, una inmensa interrogante, Dónde está el año que viene, seguiré aquí luchando por mi vida, luchando por mi.

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El inmigrante volvió.

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Acabo de regresar a mi país (Venezuela). Miles de moscas me rondan. Conozco sus intensiones. Piensan que traigo mucho dinero del extranjero. Ven que traigo celular nuevo y sus ojos salen de su órbita.

Idiotas.

No saben que traigo algo mas importante.

Me traje a mí mismo.

Ser inmigrante no es un cuento de hadas. El sueño americano es una mierda.
Afuera obtuve más enseñanzas que dinero.

Aprendí el verdadero valor del duro trabajo. A comprar cosas sudándomelas hasta el cansancio.

Aprendí el verdadero valor de tenerme a mí mismo. A reír de mis victorias, a consolarme mis derrotas.

Conocí las caras de la hipocresía. Ese «hermano» que su único propósito es chuparte como sanguijuelas.

Vi lo que significa dar sin esperar nada a cambio. Conocí que el verdadero amor no se encuentra únicamente en una pareja. Recuperé la esperanza en la humanidad.
Conocí el capitalismo, el consumismo. Ya puedo juzgar con bases y no solo de oídas.

Mi vocabulario aumentó en gran manera.

Aprendí que no necesitas ser millonario para ser hospitalario. Con un vaso de agua basta.

Vi mi verdadero poder.

Me atreví a invitar a una chica a salir y acepto.

Deje a mi pasado atrás por un momento.

Personas que no me conocían me enseñaron lo que es el verdadero amor.

Lloré al despedirme por primera vez.

Lloraron por mi.

Dije muchas groserías sin sentirme mal.

Alquilé mi primera casa. Compré mis primeros enseres. Sentí lo que es decir «Esto es mío».

Di el máximo y triunfé.

Barranquillera.

El calor es parte de ella. Le encanta hacerle saber a los demás que tiene algo que tiene todos desean.

Mueve el cuerpo al ritmo de una canción que de forma subliminal invita al sexo.

Mira a los ojos a su víctima sabiendo que es inevitable escapar.

En medio de sus piernas hay dos labios esperando ser besados. Ama dejar poco a la imaginación. Sube sus dedos a través de sus piernas invitando al placer.

Ella sabe lo que causa en el sexo opuesto. Le fascina enseñar su piel; usa decote intentando subir la temperatura del espectador, apenas cubre hasta debajo de sus muslos invitando a cualquier incauto a caer en sus redes.

Así es ella. Ama ser admirada. Ama ser deseada. Ama la sensualidad.

Así son las mujeres de Barranquilla (Colombia).

El extraterrestre

Me ha pasado algo extraño. Mi acento ha cambiado de un día para otro. Es cómo sí donde estoy ahora fuera mi lugar de origen.

Creo que es mi adicción interna por sentirme aceptado.

Pero hay algo que está formándose dentro de mí. Un asco por la compañía de otros seres humanos.

No quiero estar cerca de mi familia. Deseo estar lo más lejos posible de mis antiguos amigos. No existe ningún tipo de anhelo de crear ningún lazo con nadie.

He obtenido una facilidad para decepcionarme de las personas. Decepcionarme de lo que hacen y dicen.

Creo que el hecho de que durante tiempo sacrifique mi felicidad por otros ha sido el detonante.

Mi corazón ya no se preocupa por los problemas de nadie.

Me siento cada día más inhumano. Soy un extraterrestre que no encuentra su lugar. Deseo viajar de país en país para encontrarlo.

Hermanos si leen este mensaje por favor no me dejen acá. Ayudenme.

Primera semana.

Comenzar de cero no es sencillo. Empezar una revolución no trae felicidad inmediata.

Tuve que irme mi país. Ahora debo agregar a mi curriculum: Vendedor de café, Vendedor de helados y Recogedor de botellas de plástico.

Esta nueva temperatura asfixia mis pulmones.

Al ver la riqueza de esta nueva tierra me he dado cuenta lo ridículos que somos al no valorar lo que tenemos.

En la abundancia no hay crecimiento. En la abundancia no hay evolución.

A pesar de todos estos cambios me siento feliz.

Siento mas ganas que antes de luchar. No puedo negar que algunas veces lloro pero sé que para mí quizás pueda existir un mañana.
Pero por lo menos me conformo con el hoy.

Ya la masturbación no es mi escape. Solamente en una breve distracción.

Colombia me ha recibido con los brazos muy abierto y se los agradezco.

País hermoso. Gente maravillosa.