Ajedrez.

Ella coloca su ficha y en su cara demuestra lo que piensa. Cree que ganará. Su felicidad no es ocultada. Su entrepierna se moja por la excitacion. Mueve sus piernas intentando ocultar lo que siente. Piensa que me tiene arrinconado. Cree que todo se trata de blanco y negro. Ese sentimiento de tener el poder la desborda.

Yo miro y mi interior se burla. Conozco esos gestos. Cada movimiento ya es familiar para mí. Llevo años jugando, ella es la novata del día. Dejo que se regocije. Cuando sienta su derrota será el momento de celebrar. Mueve la ficha, ella sonrie, yo analizo, el momento de acabarla está cerca. No se trata se cómo jugar sino de contra quién estas jugando. No soy la mansa abuelita, soy el lobo a punto de devorarte.

Solo me bastó verte una vez para saber que mi mundo no sería el mismo. El sentirme sin aire producto de tu mirada aumentaba mi ansiedad. Dejar de dormir ideando un plan para poder volar al ritmo de la melodía de tu voz.

Un salto de fe. Tomar toda mi falta de confianza y convertirla en fuerza de voluntad para poder acercarme y decirte «Hola».

Te impregnaste en mí y ahora no sé cómo hacerte salir. Intento marcharme, objetivo fallido. Trato de verte como amiga, me derrito cada ves que apareces.

Soy el culpable por ilucionarme. Acepto mi sentencia de muerte. Acepto que nada de lo que imaginé nunca podrá pasar.

La hipnosis de tus labios.

Cuando creia conocer lo magnífico del oceano, las delicadas formas de cada montaña, la hermosura de la inocencia de un niño, la calidez de un te amo, el sentirme poderoso, cuando creia conocer todo lo hermoso allí llegaste tú con tus labios.

Hipnotizandome.

Las flores comenzaron a reclamarme por lo perfecto y delicado que es el color del que estan hechos. No supe contestar.

A los lejos las montañas criticaban la forma de tus labios, decían que eran artificiales, productos de la intervención del hombre. No supe contestar.

Ya mis días no volvieron a ser iguales. Nada se compara a tus labios. Todo me parece aburrido, sin magia, monótono.

Me pregunto el por qué. No supe contestar.

La mentira y la verdad.

40023122_2281498661864370_6194788204701286400_n

«Cuenta la leyenda, que un día la verdad y la mentira se cruzaron.
-Buen día. Dijo la mentira.
-Buenos días. Contestó la verdad.
-Hermoso día. Dijo la mentira.
Entonces la verdad se asomó para ver si era cierto. Lo era.
-Hermoso día. Dijo entonces la verdad.
-Aún más hermoso está el lago. Dijo la mentira.
Entonces la verdad miró hacia el lago y vio que la mentira decía la verdad y asintió.
Corrió la mentira hacia el agua y dijo… -El agua está aún más hermosa. Nademos.
La verdad tocó el agua con sus dedos y realmente estaba hermosa y confió en la mentira.
Ambas se sacaron las ropas y nadaron tranquilas.
Un rato después salió la mentira, se vistió con las ropas de la verdad y se fue.
La verdad, incapaz de vestirse con las ropas de la mentira comenzó a caminar sin ropas y todos se horrorizaban al verla.
Es así como aún hoy en día la gente prefiere aceptar la mentira disfrazada de verdad y no la verdad al desnudo.»

Jean-Léon Gerôme, 1896

Cosas por hacer.

Caerse y levantarse.

Luchar cada batalla para sobrevivir la guerra.

Ver personas ir y venir.

Caer varias veces para aprender.

No negarse a aprender.

Amar sin juzgar.

Tomar lo mejor de ti y salir a la batalla.

Reírte de las adversidades y superarlas de la manera menos pensadas.

Ser tu mismo.

No traicionarse intentando ser quien no eres.

Hacerte el amor a diario.

Felicitarte cuando haces una buena acción.

Tomarte el tiempo de llorar si es necesario.

Mandar diablo a los que te buscan por interés.

Ir solo a la playa, sentarse y disfrutar.

Aprender algo nuevo.

Aprender del pasado.

Vivir el presente

Planear un futuro.

El barro.

El dolor me formó.

Con lágrimas me preparó antes de moldearme.

Los planos de lo que yo iba a ser, fue hecho con trazos de abandono.

La soledad le dio fuerzas a mi creador para amasarme con firmeza.

Algunas personas paseaban por la calle y siempre se detenían en el taller a observarme y notaba las palabras bonitas que expresaban sobre mi, pero ellos no conocían todo lo que sucedía en aquel taller.

Cierto día mi alfarero decidió irse de viaje dejándome solo. El vecino de al lado entró por la ventana y violando el proceso de mi creación, introdujo un ingrediente extraño a mi mezcla. Comencé a sentir dentro de mí la extraña fusión, se convertía en parte de mí.

Mi hacedor regresó y se dio cuenta de lo que había sucedido, ahora yo necesitaba ese ingrediente para no desbaratarme.

Sentía el desprecio que mi creador tenia por mi.

Cada día el número personas que se quedaban mirando en aquella vitrina menguaba poco a poco, hasta que un día ya no regresaron.

Ahora que ya estoy terminado, me encuentro aquí, esperando que alguien se apiade de mí y decida adquirirme. Muestro un falso brillo intentando engañar a algún incauto.

Pero lo que más deseo es que alguien tropieze conmigo, caer directo al piso y romperme en mil pedazos.

Hallar paz. La verdadera paz.

El emigrante.

Cierro la maleta. No dejo que entre dolor, culpa, traiciones. Mi viaje es un nuevo comienzo.

Llevo la esperanzas al máximo. Mis ganas de lograr mis sueños nunca estuvieron más tan altas.

Muchos gritan que quiero escapar, pero si así es cuál es el problema.

Quiero dejar todo atrás. Pasado, tristezas, remordimientos.

El deseo de comenzar desde cero me ha seguido desde hace mucho tiempo. Es tiempo de darme eso que tanto necesito.

Montarme en la motocicleta y viajar de pueblo en pueblo sin rumbo fijo.

Probar comidas diferentes. Besar nuevos labios. Hacer nuevos amigos. Sentirme útil.

De eso es que se trata.

Ver que el mundo es mucho mas allá que el cuartucho de mi depresión.

Probar que el amor existe.

Sentir que el sexo no es solo placer sino una infinidad de sensaciones que te unen a otra persona.

Quizás tú que lees esto seas esa persona que está a punto de cambiar mi vida, así que recibeme cuando visite tu ciudad.

Me descontrolas

Cómo puedo evitar que me gustes tanto. Cómo puedo dejar de pensar en ti.

Esta angustia interna me descontrola.

Me imagino besando tus dulces y rosados labios. Me imagino recorriendo tu piel.

Me éxito cuando te pienso. No sé qué hacer.
Mi cuerpo te llama. Mis labios te desean.

Sé que no eres la persona correcta para mí. Te gusta ser él centro de atención de todos los chicos. Amas que te deseen.

Cuando te das cuenta que miro, comienzas a enviarme señales. Frotas tu entrepierna, levantas tu mirada y la clavas en mí, colocas una de tus manos cerca de tus pechos. Sigues subiendo tu mano y rascas tu cuello, llevas tu dedo índice a la boca y lo chupas con suavidad.
Éstas ganas de tu cuerpo me hace mal.

Sabes que soy tuyo por completo.

De seguro quieres llevarme a la locura.

Quiero unirme a ti.

Ésta ansiedad está Matándome.

Apaga éste fuego por favor. He intentado apagarlo solo en mi habitación pero las llamas se intensifican.

Sabes lo que causas en mí y me manejas a tu antojo.

Él

Entregué mi cuerpo pensando que encontraría amor. Fue una ilusión perfecta porque solo conseguí dolor.

Entregué cada centímetro de mi ser.

Decidí arroparme con las sabanas de la indiferencia. Cubrí mis problemas con una inmensa neblina que me impedía verlos.

Pensé que estaba en un lugar seguro, pero su compañía me introducía cada día más en un infierno.

Él me quitaba la soledad. Me hacia olvidar mis tristezas. Secaba con sus dedos mis lágrimas. Me miraba con sus inmensos ojos y me decía que todo estaría bien. Él me mimaba haciéndome sentir protegido. No había pasado, ni futuro estando a su lado.

Su caliente piel quitaba el insoportable frío que la muerte dejaba. El placer que me brindaba era indescriptible, nada lo igualaba. Sus besos eran masajes que me hacían olvidar los malestares del dia. No había en mi mente otra cosa que pensar él, no necesitaba otra compañía.

Ojalá los demás comprendieran porqué te amaba.

Cuando te fuiste esa neblina se esfumó, y mis problemas aparecieron de nuevo. Pero eran más fuertes, eran gigantescos.

Fuiste una ilusión. Una perfecta ilusión.