Avistamiento.

Dolor, desesperación, rabia, envidia, Muerte.

La ventana me muestra un colorido paisaje, mi corazón prefiere obviarlo.

No recuerdo la ultima vez que me desborde de alegría, una sola vez me sentí acompañado. Ese recuerdo enciende una chispa que me hace desear volver a ese momento, cuando me sentía caliente, cuando mi risa retumbaba mis oídos. El hubiera hace presencia y el dolor regresa de nuevo.

En mi perspectiva mi vida esta llena de teclas negras, en ocasiones aparece una blanca pero muere, cede a la presión, al dolor.

Recuerdo las calles que transitaba diciendo dentro de mí «Vamos a luchar». Pero todo guerrero necesita tiempo para descansar de la guerra, necesita cerrar sus oídos y perderse en el silencio.

Ahora soy un montón de dolor y recuerdo del pasado.

Un día alguien comparó mi situación a un hoyo, un maldito y profundo hoyo. No pudo decirlo mejor, estoy hundido en este montón de porquería y sencillamente ya no sé que hacer. Siento que este es mi destino. Así nací, así moriré.

Mi almohada no desea albergar más lágrimas. Mis amigos no pueden comprenderme. El psicólogo solo da consejos leído de un libro autoayuda, Dios me declaró caso perdido. Así nací, así moriré.

Me falta el aliento, mi corazón no tiene fuerzas para latir, mi cuerpo ya no responde, el humo de aquel cigarro me ayuda a sacar un poco de dolor pero es momentáneo.

Mi único deseo es descansar.

Mi único castigo es la que no tengo el valor para hacerlo.

Volar

Apenas sentí esa extraña electricidad al tocarme, esa primera vez que la confusión me alimentaba, supe que habia algo especial.

La masturbación me llevaba a lugares inexplorados. Me brindaba sensaciones nuevas, un momento sin pensamiento. 

Todo mi cuerpo se estremecía, sabia que habia encontrado el amor.
Luego en el momento mas espectacular me quedé sin aire, sentía que me iluminaba.  No podía aguantar más, allí apareció la maravilla.

Boom!

Dicen que los mejores momentos duran poco tiempo, me aferré a eso.

Quizás eso tan extraño que había descubierto era parte del plan divino para no necesitar del amor de otros.

Poco a poco lo que comenzó como un gesto de amor semanal se volvió un gesto diario. Me volví dependiente. Se volvieron tres, cuatro, cinco veces al día.

Ese amor tan especial que habia encontrado se esfumaba con el orgasmo. El vacío volvia, se acompañaba con el cansancio y la ansiedad. 

Era un falso amor.

Ajedrez.

Ella coloca su ficha y en su cara demuestra lo que piensa. Cree que ganará. Su felicidad no es ocultada. Su entrepierna se moja por la excitacion. Mueve sus piernas intentando ocultar lo que siente. Piensa que me tiene arrinconado. Cree que todo se trata de blanco y negro. Ese sentimiento de tener el poder la desborda.

Yo miro y mi interior se burla. Conozco esos gestos. Cada movimiento ya es familiar para mí. Llevo años jugando, ella es la novata del día. Dejo que se regocije. Cuando sienta su derrota será el momento de celebrar. Mueve la ficha, ella sonrie, yo analizo, el momento de acabarla está cerca. No se trata se cómo jugar sino de contra quién estas jugando. No soy la mansa abuelita, soy el lobo a punto de devorarte.

El problema no es cambiar, el problema es todo el dolor que debes pasar para poder hacerlo.
La ansiedad de la ausencia, el inmenso espacio vacío por llenar.
No tener la valentía de gritar, no tener la humildad para llorar.
Sientes la derrota cerca, la victoria se aleja cada día mas.
La vergüenza se adueña de tu vida. No existen las fuerzas para buscar ayuda.
Como enfermo terminal sientes dictada tu sentencia.

Un día a la vez.

Estas guerras internas son muy extrañas.

Al final solo esperas el momento del orgasmo para que pueda salir lo que realmente eres.

Me desnudo frente al espejo y me cuesta inmensamente decir te amo. Este divorcio emocional
conmigo mismo me desborda.

Miles de fantasías visitan mi cabeza mostrándome cómo podría ser mi mundo. Pero siempre
regreso a la horripilante realidad

Es mas sencillo amar a otro que amarse a uno mismo. Es mas fácil cogerse a otro que cogerse a
uno mismo.

Se cual es el camino correcto. Pero no es sencillo transitarlo.
Quizás entregarme a mis demonios sea lo más fácil. Sería un placer presente pero
momentáneo.

He comenzado a meditar. Eso me calma mucho. Todavia queda muchas batallas para poder
ganar esta guerra.

Un día a la vez.

Hipócritas

La inmensurable carga que impone la sociedad y la religión es demasiado pesada.
Viven en una intensa e hipócrita critica a lo «moralmente» correcto.
Navego entre calles viendo bien que actúan todos. Se avergüenzan al escuchar las palabras
«pene», «vagina», prefieren ponerles sobrenombres menos vergonzosos.
Hipócritas.
Afirman que se preocupan por ti, pero lo único que desean es tener a alguien de quien hablar.
Critican acciones pero son incapaces de interesarse por el motivo por el cual las realizas.
Corro a interesarme por una chica mucho menor que yo y comenzo a escuchar el enorme
cotilleo en mi contra.
Malditos hipócritas.
Por su culpa tengo miedo de buscar ayuda. Tengo miedo de admitir que soy un adicto.
Me toca tragarme lo que siento y morir cada día un poco mas.
Hoy solo pues contar dos.

Semen.

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Acabo de despertar. Estoy lleno de semen. Un horrible dolor gobierna mi cabeza. No se còmo sentirme. Inmundo, pervertido, inmoral, podria inventar miles de adjetivos.
En mi semen no hay vida. La muerte gobierna en èl.
Mis ganas de llorar son intensas pero ni una lagrima sale de mis ojos.
No hay nada peor que este sentimiento de culpa.
No hay paz en mi interior.
Tengo que levantarme y gritar mientras me ducho.
El semen es la prueba de mi delito. Caì de nuevo.
Quisiera ser libre pero es el demonio que he creado.

Pene.

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Ese pene que te causa placer. Te llevó al orgasmo, te hizo conocer docenas de agujeros. Sembraste con el muchos jardines, depositaste tus semillas en aquellos patios sin pensar en las consecuencias.

Reíste, gozaste. Pensaste que estaba hecho de mármol. Creíste que no fallarías.
Estabas iniciando una guerra que ni es tus peores pesadillas pensabas que existiría.

Toda aquella lujuria te controlaba. Eras su prisionero sin saberlo. Manipulaba tu mente.

Sentias el mundo a tus pies.

Ese pene era tu dios. El consolaba tus tristezas. Borraba tus soledad. Te hacia sentir bien.

Era lo único que tenias.

Te aterraba la idea de que el no existiera.

Ahora que has decidió cambiar te enfrentas al demonio que has creado. Un ser que parece difícil de exterminar. Te sigue a todos lados.

Necesitas tocarlo. Es preciso para ti recurrir a el para sentirte vivo. No quieres estar solo. Aunque reconoces que no eres rival para el poder que le otorgaste.