Un día a la vez.

Estas guerras internas son muy extrañas.

Al final solo esperas el momento del orgasmo para que pueda salir lo que realmente eres.

Me desnudo frente al espejo y me cuesta inmensamente decir te amo. Este divorcio emocional
conmigo mismo me desborda.

Miles de fantasías visitan mi cabeza mostrándome cómo podría ser mi mundo. Pero siempre
regreso a la horripilante realidad

Es mas sencillo amar a otro que amarse a uno mismo. Es mas fácil cogerse a otro que cogerse a
uno mismo.

Se cual es el camino correcto. Pero no es sencillo transitarlo.
Quizás entregarme a mis demonios sea lo más fácil. Sería un placer presente pero
momentáneo.

He comenzado a meditar. Eso me calma mucho. Todavia queda muchas batallas para poder
ganar esta guerra.

Un día a la vez.

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Hipócritas

La inmensurable carga que impone la sociedad y la religión es demasiado pesada.
Viven en una intensa e hipócrita critica a lo “moralmente” correcto.
Navego entre calles viendo bien que actúan todos. Se avergüenzan al escuchar las palabras
“pene”, “vagina”, prefieren ponerles sobrenombres menos vergonzosos.
Hipócritas.
Afirman que se preocupan por ti, pero lo único que desean es tener a alguien de quien hablar.
Critican acciones pero son incapaces de interesarse por el motivo por el cual las realizas.
Corro a interesarme por una chica mucho menor que yo y comenzo a escuchar el enorme
cotilleo en mi contra.
Malditos hipócritas.
Por su culpa tengo miedo de buscar ayuda. Tengo miedo de admitir que soy un adicto.
Me toca tragarme lo que siento y morir cada día un poco mas.
Hoy solo pues contar dos.

Semen.

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Acabo de despertar. Estoy lleno de semen. Un horrible dolor gobierna mi cabeza. No se còmo sentirme. Inmundo, pervertido, inmoral, podria inventar miles de adjetivos.
En mi semen no hay vida. La muerte gobierna en èl.
Mis ganas de llorar son intensas pero ni una lagrima sale de mis ojos.
No hay nada peor que este sentimiento de culpa.
No hay paz en mi interior.
Tengo que levantarme y gritar mientras me ducho.
El semen es la prueba de mi delito. Caì de nuevo.
Quisiera ser libre pero es el demonio que he creado.

Pene.

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Ese pene que te causa placer. Te llevó al orgasmo, te hizo conocer docenas de agujeros. Sembraste con el muchos jardines, depositaste tus semillas en aquellos patios sin pensar en las consecuencias.

Reíste, gozaste. Pensaste que estaba hecho de mármol. Creíste que no fallarías.
Estabas iniciando una guerra que ni es tus peores pesadillas pensabas que existiría.

Toda aquella lujuria te controlaba. Eras su prisionero sin saberlo. Manipulaba tu mente.

Sentias el mundo a tus pies.

Ese pene era tu dios. El consolaba tus tristezas. Borraba tus soledad. Te hacia sentir bien.

Era lo único que tenias.

Te aterraba la idea de que el no existiera.

Ahora que has decidió cambiar te enfrentas al demonio que has creado. Un ser que parece difícil de exterminar. Te sigue a todos lados.

Necesitas tocarlo. Es preciso para ti recurrir a el para sentirte vivo. No quieres estar solo. Aunque reconoces que no eres rival para el poder que le otorgaste.