Mi poesía eras tú.

Yo esperaba tu respuesta, imaginaba otra realidad.

Revisaba los mensajes a diario pensaba que podrías contestar. Decidí creer en las fantasías y cuentos de hadas que me contaba mi madre. En todas las poesías que leía, mi mente dibujaba tu mirar. Lloraba, pedia aunque sea una señal.

Es horrible vivir de sólo esperar. Quizás hoy, puede ser mañana y existe el nunca pasará. El tiempo no pasa en vano, el deja sus marcas, cosas que jamás olvidaras. He dejado de creer en la mentira de que el tiempo cura todo. Ahora creo que la distancia es necesaria para mi vida.

Necesito esos mil kilómetros lejos lejos de ti. Voy a invertir esos mil años tratando de sobrevivir sin tu amor. Es tiempo de partir. Di hasta lo imposible. Renuncié a mi vida por ser parte de la tuya. Mi poesía era tú, ahora eres un cruel cuento el cual debe terminar.

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La Cura

Sabemos lo que necesitamos. Aunque nos duela tenemos que admitirlo.
Buscamos la manera de remplazarlo. En esta larga carretera llamada vida buscamos sanar nuestro dolor con pomadas momentáneas, pero preferimos no curar la herida.

Buscamos dopar nuestro dolor con drogas, sexo, dinero. Muchos hasta compramos compañía.

Llega el momento en que lo que realmente necesitamos queda oculto en nuestra adicción.

Nos hace sentir cómodos, valientes, fuera de esta realidad. Nos preguntamos a diario por qué algo tan hermoso al final nos hace daño tambien.

Nos entregamos al vicio sin condiciones.
Callamos nuestra humana necesidad con parches momentáneos.

Todos los humanos necesitamos sentirnos amados y aceptados. Eso sumado a otros problemas nos hace hundirnos.

Estamos acostumbrados a no prestar atención a las causas.
Si nos duele cualquier parte de nuestro cuerpo tomamos algo para quitarlo.

Si tenemos fiebre, tomamos algo para bajarla.
Nunca buscamos atacar la causa, solo calmamos el efecto.
Cuando llega el momento de querer dejar la adicción, nos damos cuenta que caemos, caemos y caemos. Sufrimos por eso y sentimos que estamos en un hueco del cual no podemos salir.

Hay que darse cuenta que toda adicción es sencillamente un efecto y para salir hay que atacar la causa.

Lo que soy.

Recorre por cada parte de lo ser una fuerte energía.

Durante años un desconocimiento estaba presente en cada aspecto de mi vida. Eso me hacia sentir vacío y triste.

Una adicción empezó a alimentarse de mí como una sanguijuela. Lloré lágrimas de sangre buscando una salida.

Hasta que di cuenta que yo soy más que todo eso.

Soy más que un esclavo de mis deseos.

Soy un artista. Un amante de la cultura en sus diferentes expresiones.

Soy mucho más que un instrumento de utilidad para las personas.

Soy un soñador. Un soñador que anhela hacerlos realidad.

Ahora vivo para conocerme. Vivo para cumplir mis sueños. Vivo para encontrar la felicidad.

No puedo esperar que un deseo de cometa haga todo por mí. Es hora de poner manos a la obra.

Un verdadero beso de amor. Un abrazo que me enseñe lo que es vivir. Una hermosa sonrisa sincera. Una ayuda que no espere nada a cambio.

Por eso lucharé. Sin descanso hasta lograrlo lucharé.

Me amaré como soy. Me aceptaré como soy.

19 centímetros

Me miro desnudo frente al espejo y me pregunto cómo pude dejar que 19 centímetros controlaran mi vida. En comparación a mí, él es un ser pequeño.

Tal como él señor de la esquina se deja dominar por un pequeño cigarro, yo me dejo guiar por unos cuantos centímetros.

Dolor me ha traído, y yo diría que mucho. Esa extraña sensación dentro de él que pide más y más. Un deseo insaciable. Él es un animal que solo se deja llevar por sus instintos. Pero yo no quiero participar en los juegos de ese animal.

Satiriasis.

Adicción.

Desconexión.

Catarsis.

Desde aquella primera vez el deseo crece y crece. No sé cómo contenerlo. He pensando en cortarlo. He tomado muchos ansiolíticos pero no le causan efecto.

Mi infierno mide solo 19 centímetros. Estoy cansado. Ya no sé que hacer.

Ha llegado el tiempo.

Los errores se pagan caro. Muchas veces se pagan con sangre. Ha llegado mi tiempo. Es tiempo de que broten mis lágrimas de sangre.

Es tiempo de alejarme de todos. Es tiempo para transformarme. Necesito hacer un inventario sobre quién soy y lo que quiero. Necesito ordenar mi pasado. Necesito perdonarme pero no sé cómo hacerlo.

Mis errores son tantos como los granos de arena en la orilla del mar. Son tan inmensos que nublan mi visión.

Veo en la mesa doce cajas de antidepresivos y recuerdo que mi recuperación será muy larga y que es igualmente largo el camino que queda por seguir.

Quiero conocer nuevas personas. Quiero escribir, dibujar y cantar. Quiero enamorarme.

Lo único que pido es ser feliz.

Tengo miedo de hacerle daño a las personas que aprecio. Ojalá pudieran comprender el motivo por qué me he alejado. El por qué soy diferente.

Solo quiero cuidarlos y la mejor manera de hacerlo es alejándolos de mí.

Una muerte se acerca.

El ángel de la muerte está parado en la puerta. Ya ha elegido su próxima víctima.

Nadie puede verlo ni sentir su presencia pero yo soy diferente; quizás por que soy su próxima víctima.

No debo temer a la muerte. Ella trae descanso, ella es transformación, es revolución.

Ángel de la muerte llevate mis penas. Ángel de la muerte llevate mi dolor.

Todos le temen. Sienten escalofríos al saber que está cerca. Pero el estar consciente de su presencia debe traer superación, saber que está cerca es mi salvación.

El ángel de la muerte elimina los vestigios de nuestra vida. Está detrás de nosotros llevándose cada segundo muerto de nuestra vida.

Ángel de la muerte ayudame a vivir cada día cómo si fuera el ultimo.

Llevate el maldito pasado y da luz a mi presente.

Una muerte se acerca.

Una Nueva Esperanza.

Quiero vivir, deseo sentir eso que llaman vida.

Caminar sin centrarme en el pasado, solo disfrutar el presente.

Escuchar a un niño llorar, sin sentir envidia de su llanto.

No centrarme nunca más en mis errores y enfocarme en encontrar nuevos logros.

Conocer nuevas sensaciones, sentir que hay otras cosas que pueden hacerme volar aparte de la masturbación.

Deseo sentir que valgo, que tengo propósito.

Dejar toda máscara y ser el “Yo” real.

Dejar mi adicción a un lado y sentir que solo necesito de mí mismo para ser feliz.

Una muerte se acerca.

Puedo no tener un hermoso pasado. Puede que me espere un horroroso futuro. Pero el presente es mio y voy a aprovecharlo.

Gracias a todos mis lectores por ser parte de éste presente.