Muerte

Todo aquello atrapado en su garganta le quemaba. Tantas cosas que deseaba decir pero el tiempo ya habia terminado. Era hora de irse. Aunque estaban todos a su lado, su poder ya habia escapado. La muerte ya estaba alli, sentada, esperando la hora exacta para llevársela.

Todo ese amor que deseaba expresar. Esas heridas que deseaba sanar mediante el perdon. Las lagrimas llenas de agradecimiento que deseaban brotar. No podia hacer nada. Su cuerpo solo podia expresar ese terrible silencio.

Tu recuerdo.

Ya no volveré a tocar tu mano. Siento que el vacio de tu ausencia se hace cada día más profundo.

Me arrepiento de que el tiempo que pasé contigo no hubiera sido suficiente.

No cierres tus ojos por favor.

Mi vida se vuelve un desierto sin tu amor.

Quedate.

Cada parte de mi alma llora al recordar el momento de tu partida. Hubiera preferido mil veces que no te hubieras ido.

Mis canciones murieron contigo. Mis manos decidieron dejar de dibujar desde que saliste por esa puerta.

Muero cada vez que suena nuestra canción.

Es imposible decirle a mi alma que te olvide. Es imposible dejar de llorar con tu carta.

Al final no fue tu decisión marcharte.

Él decidió por los dos. Por su decisión llegó mi depresión. Por su decisión llegó nuestro adiós.

Cómo podías decirle no al cáncer. Cómo podías decirle que no querías morir.

Sentirnos

Ella tomaba mi brazo con fragilidad, no podía pronunciar ni una palabra, su enfermedad no se lo permitía.

Podía sentir como sus energías se terminaban. Las lágrimas eran reprimidas para no derrumbar la poca entereza que en nuestros cuerpos se hallaba.

Caminábamos por aquel largo y frío pasillo. Ambos estabamos destruidos.

Ella deseaba sanar mis heridas. Yo deseaba intercambiarme con ella pero no tenia el poder para hacerlo.

Estabamos en situaciones distintas. Nos encontrabamos en polos opuestos. Yo sufría de depresión y nadie creía que eso fuera una enfermedad, ella tenia cáncer y ya era terminal.

Eramos tan diferentes pero por una extraña razón sabíamos cómo nos sentíamos.

Es complicado explicar ese momento, cuando dos almas tienen una conexión que solo ellos puedes sentirla. Cuando no hay necesidad de palabras. Lo único que es necesario es la inmensa empatia que rompe el plano físico y llega a lo espiritual.

Sabia que ella no tenia fuerzas pero el saber que estaba dispuesta a gastarla en mí, era el gesto más hermoso de este planeta.

Los dos queríamos descansar de este infierno que se llama «Vida». Ella logró descansar y yo sigo esperando el momento en que pueda besar a Morfeo y dormir en sus brazos por la eternidad.