Hipócritas

La inmensurable carga que impone la sociedad y la religión es demasiado pesada.
Viven en una intensa e hipócrita critica a lo “moralmente” correcto.
Navego entre calles viendo bien que actúan todos. Se avergüenzan al escuchar las palabras
“pene”, “vagina”, prefieren ponerles sobrenombres menos vergonzosos.
Hipócritas.
Afirman que se preocupan por ti, pero lo único que desean es tener a alguien de quien hablar.
Critican acciones pero son incapaces de interesarse por el motivo por el cual las realizas.
Corro a interesarme por una chica mucho menor que yo y comenzo a escuchar el enorme
cotilleo en mi contra.
Malditos hipócritas.
Por su culpa tengo miedo de buscar ayuda. Tengo miedo de admitir que soy un adicto.
Me toca tragarme lo que siento y morir cada día un poco mas.
Hoy solo pues contar dos.

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La Cura

Sabemos lo que necesitamos. Aunque nos duela tenemos que admitirlo.
Buscamos la manera de remplazarlo. En esta larga carretera llamada vida buscamos sanar nuestro dolor con pomadas momentáneas, pero preferimos no curar la herida.

Buscamos dopar nuestro dolor con drogas, sexo, dinero. Muchos hasta compramos compañía.

Llega el momento en que lo que realmente necesitamos queda oculto en nuestra adicción.

Nos hace sentir cómodos, valientes, fuera de esta realidad. Nos preguntamos a diario por qué algo tan hermoso al final nos hace daño tambien.

Nos entregamos al vicio sin condiciones.
Callamos nuestra humana necesidad con parches momentáneos.

Todos los humanos necesitamos sentirnos amados y aceptados. Eso sumado a otros problemas nos hace hundirnos.

Estamos acostumbrados a no prestar atención a las causas.
Si nos duele cualquier parte de nuestro cuerpo tomamos algo para quitarlo.

Si tenemos fiebre, tomamos algo para bajarla.
Nunca buscamos atacar la causa, solo calmamos el efecto.
Cuando llega el momento de querer dejar la adicción, nos damos cuenta que caemos, caemos y caemos. Sufrimos por eso y sentimos que estamos en un hueco del cual no podemos salir.

Hay que darse cuenta que toda adicción es sencillamente un efecto y para salir hay que atacar la causa.

19 centímetros

Me miro desnudo frente al espejo y me pregunto cómo pude dejar que 19 centímetros controlaran mi vida. En comparación a mí, él es un ser pequeño.

Tal como él señor de la esquina se deja dominar por un pequeño cigarro, yo me dejo guiar por unos cuantos centímetros.

Dolor me ha traído, y yo diría que mucho. Esa extraña sensación dentro de él que pide más y más. Un deseo insaciable. Él es un animal que solo se deja llevar por sus instintos. Pero yo no quiero participar en los juegos de ese animal.

Satiriasis.

Adicción.

Desconexión.

Catarsis.

Desde aquella primera vez el deseo crece y crece. No sé cómo contenerlo. He pensando en cortarlo. He tomado muchos ansiolíticos pero no le causan efecto.

Mi infierno mide solo 19 centímetros. Estoy cansado. Ya no sé que hacer.

La Victoria

Me siento orgulloso de mí.

Anteriormente hubiera salido corriendo a saciar mi sed. Pero esta vez fui fuerte, aguanté y eso me hace sentir feliz.

Desde hace mucho tiempo solo me reprochaba cosas pero hoy me felicite, hoy me Sonreí. Miré más allá de lo superficial y vi el interior.

Hoy sentí las cadenas menos apretadas. Vi que tenia el poder de decidir. Ya no me sentí un ciego seguidor. Mi adicción no ganó.

Tuve mucho miedo, lo admito pero seguí y la victoria obtuve. Quiero decir que nunca pensé que este dia llegaría pero a pesar de tantas caídas hoy tuve el poder de mantenerme de pie aunque la piedra de tropiezo era muy grande.

Sueño con ser libre por completo y poder volar sin ningúna cuerda que me ate. Sueño con ser un pez que navega el inmenso mar. Pero esta vez sé que puedo lograrlo y eso me da esperanza, me ofrece ganas de seguir.

El Monstruo.

Pides mi atención.

Pides que te mire.

Pides que te toque.

Pides que te ame.

Ayer fui tu esclavo pero hoy quiero ser libre.

Siempre me dabas lo que pedía, no lo que necesitaba.

Pedía amor y tú me dabas placer.

Pedía compañía y tú solo decías un “Hola”.

Pedía amistad y tú me ofrecías entretenimiento.

Pedías comprensión y tú me brindabas conocimiento.

Quieres renacer cómo el ave fénix, muerdes las cadenas que te impuse. Súplicas a gritos misericordia.

Amas tenerme hipnotizado.

Amas sentir que te necesito para vivir.

Amas ser lo único que me libera.

Amas destruirme.

Lloró para que no tomes control de mi cuerpo. Quiero seguir libre pero estas rompiendo los barrotes de tu celda.

El monstruo está ganando.