Haz todo lo que puedas.

Haré todo lo que esté en mi mano para ser libre. Sacaré mi sangre si es preciso.

Daré todo por lograr mis sueños. Iré a donde sea necesario.

No daré más ni menos. Solo daré lo máximo.

No me sentiré culpable por hacer menos. Solo me sentiré complacido por hacer lo que pude.

Si lo logro, celebraré. Si fracaso, celebraré porque di lo máximo.

No hagas suposiciones

Supuse que mi destino era sufrir eternamente por mis errores.

Supuse que no había nada interesante ni creativo en mí.

Supuse que todos eran mejores que yo.

Fue gratificante darme cuenta que si pienso «algo», no significa que ese «algo» sea cierto. La vida es mucho más de lo que tengo en mi cabeza.

Debo buscar la verdad. Debo buscar mi verdad. No debo suponer nada, debo buscar pruebas de todo lo que piense, luchar tenazmente con mis pensamientos. Mis juicios no siempre son ciertos.

Soy valioso. No soy un caso perdido.

No te lo tomes personalmente.

«Sufres de un complejo narcisista»

Cuando mencionó eso, me burlé interiormente de ella.

«Yo no soy narcisista». Pero después de que ella me explicara con detalle el término, caí en cuenta de que sí lo soy.

Solía pensar que la felicidad de los demás dependía de mí. Tenía la inmensa obligación de no cometer errores ya que podía destruir la «felicidad» de otros.

Pensaba que todo el mundo estaba pendiente de lo que hacia y por eso vigilaba con meticulosidad cada paso que daba. Y si cometía un error creaba juicios tan salvajes que parecían látigos con vidrios incrustados.

Al final del día, solo soy un simple humano que comete errores como todos. La felicidad de otros depende de sus propios actos y no de los mios. Debo aprender a correr sin pensar en otros. Debo buscar mi felicidad.

Sé Impecable con tus palabras.

Estoy cansado de juzgarme. Cada día me castigo con más severidad. Tengo que entender que cometo errores como cualquier humano.

Es tiempo de recordarme lo hermoso que soy. Gritarle a cualquiera lo mucho que valgo. Sentir que soy más que un pedazo de carne.

Es tiempo de desnudarme frente al espejo y sentirme orgulloso de mí mismo.

Lo que los demás piensan de mí es solo su punto de vista y no tiene que ser la verdad.

Valgo por lo que pienso de mí. Valgo por las palabras bonitas que me digo. Valgo por mis caricias.