Migajas.

Al buscador de amor suele tener un inconveniente.

        Busca donde no debería.

Al ansiar ese cariño, las ilusiones suelen ser peligrosas. Conoces una persona y ya te haces un mundo. Esperas más de esa persona de lo que puede brindarte. Le impone una carga que no merece llevar y como resultado se alejan.

También en el camino te encuentran los que te dan lo que quieres por un interés. Comienzas a comprar su cariño. 

Cambias tu personalidad, le haces miles de regalos, todo por no perder esas migajas de amor.

Es tan difícil decir adiós.

Me di cuenta que ya no vale la pena esperar que me regales un poco de tu tiempo.

El tiempo pasa y sigo siendo invisible para ti. No me puedo pasar toda la vida esperando por ti.

Me duele verte pasar y que seas incapaz de regalarme una mirada.

Es tiempo de dejarte partir. Es el momento de ver la realidad. Sé que no soy ni una pizca de lo que buscas.

Ya no sé que inventar para llamar tu atención. Me encantas y mucho. Pero prefiero partir que seguir hiriéndome cada dia. Te dejo en paz. Lo siento.

Desesperacion.

La desesperación es terrible. Te obliga a caer en lugares espantosos. Te hace ver lo malo como bueno, lindo como feo y eso te lleva a malas decisiones.

En desesperación ves la opción mas loca como una oportunidad.

Como un hombre abrazado por el mar, buscas que cualquier movimiento que des evite que te ahogues.

Lloras, sí, lloras sabiendo que quizás no hay esperanza.

La desesperación se transforma en desesperanza.

Solo te queda cerrar los ojos y ver que sucede.

La solución no está en tus manos.

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