Hipócritas

La inmensurable carga que impone la sociedad y la religión es demasiado pesada.
Viven en una intensa e hipócrita critica a lo “moralmente” correcto.
Navego entre calles viendo bien que actúan todos. Se avergüenzan al escuchar las palabras
“pene”, “vagina”, prefieren ponerles sobrenombres menos vergonzosos.
Hipócritas.
Afirman que se preocupan por ti, pero lo único que desean es tener a alguien de quien hablar.
Critican acciones pero son incapaces de interesarse por el motivo por el cual las realizas.
Corro a interesarme por una chica mucho menor que yo y comenzo a escuchar el enorme
cotilleo en mi contra.
Malditos hipócritas.
Por su culpa tengo miedo de buscar ayuda. Tengo miedo de admitir que soy un adicto.
Me toca tragarme lo que siento y morir cada día un poco mas.
Hoy solo pues contar dos.

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Adiós.

Yo hubiera tatuado la luna con tu nombre si me lo pidieras. Nada podría etiquetar de imposible a la hora de complacerte.

Eras mi delicada rosa en mi pequeño planeta.

Quería entregarte mi presente y mi futuro. Dedicarte cada momento de mi existencia. Llevarte a las nubes y hacerte dar carcajadas de felicidad.

Soñaba que con nuestro acto de amor, pudiéramos hacer florecer la más hermosa descendencia.

Yo seria para ti y tu serias para mí.

Las ganas de perderme en tus rosados labios me hacían luchar contra cualquier obstáculo.

Me imaginaba a mis dedos recorriendo cada centímetro de tu cuerpo. Mis labios bajando por tu espalda. Mi ojos comtemplando aquéllos lugares que pocos han contemplado.

Intenté enviarte miles de señales. Procuré que lo nuestro se hiciera realidad.

Ahora me doy por vencido. Renuncio a tener tu amor. Me despido de este deseo de besar tus labios.

Adiós.

Adiós.

Yo hubiera tatuado la luna con tu nombre si me lo pidieras. Nada podría etiquetar de imposible a la hora de complacerte.

Eras mi delicada rosa en mi pequeño planeta.

Quería entregarte mi presente y mi futuro. Dedicarte cada momento de mi existencia. Llevarte a las nubes y hacerte dar carcajadas de felicidad.

Soñaba que con nuestro acto de amor, pudiéramos hacer florecer la más hermosa descendencia.

Yo seria para ti y tu serias para mí.

Las ganas de perderme en tus rosados labios me hacían luchar contra cualquier obstáculo.

Me imaginaba a mis dedos recorriendo cada centímetro de tu cuerpo. Mis labios bajando por tu espalda. Mi ojos comtemplando aquéllos lugares que pocos han contemplado.

Intenté enviarte miles de señales. Procuré que lo nuestro se hiciera realidad.

Ahora me doy por vencido. Renuncio a tener tu amor. Me despido de este deseo de besar tus labios.

Adiós.