Tu secreto.

Me cansé de estar en secreto.

Sólo quiero ser el dueño de tus besos. Nuestro tiempo aquí no es eterno, no debemos esperar que llegue el ultimo momento.

El reloj suena. El frio se vuelve parte de nosotros. Correr a tu lado parece la única opción.

En el fondo sé que conoces mi identidad, soy tu secreto a voces.
Soy un pobre cobarde que no se atreve a gritarte todo lo que siente.

Teme tu rechazo. Moriría de dolor si dices que no.

Prefiero vivir de ilusiones que morir en tu verdad.

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Un día a la vez.

Estas guerras internas son muy extrañas.

Al final solo esperas el momento del orgasmo para que pueda salir lo que realmente eres.

Me desnudo frente al espejo y me cuesta inmensamente decir te amo. Este divorcio emocional
conmigo mismo me desborda.

Miles de fantasías visitan mi cabeza mostrándome cómo podría ser mi mundo. Pero siempre
regreso a la horripilante realidad

Es mas sencillo amar a otro que amarse a uno mismo. Es mas fácil cogerse a otro que cogerse a
uno mismo.

Se cual es el camino correcto. Pero no es sencillo transitarlo.
Quizás entregarme a mis demonios sea lo más fácil. Sería un placer presente pero
momentáneo.

He comenzado a meditar. Eso me calma mucho. Todavia queda muchas batallas para poder
ganar esta guerra.

Un día a la vez.

La Playa.

Hace diez años conocí a una chica muy especial. Y aunque ha pasado mucho tiempo todavía me pregunto cómo pudo suceder que con sus palabras mi alma lograra enloquecer.

Las olas danzaban en aquella playa en que tus labios conocí. Seria inútil si aquella playa intentara describir. Era un día hermoso, no lo interrumpía ninguna duda ni pasado gris.

En la inmensidad de esa orilla llena de arena, no existía roca capaz de detener nuestro amor. Mis manos no dejaban de maravillarse con la suavidad de tu espalda, ellas soñaban con el momento de seguir bajando y posarse en tus nalgas.

Entramos al mar y las olas nos separaban pero nuestras manos insistían en reencontrarse.

Allí mojados no podía separarte de mis brazos. Cuantas historias imaginamos. Cuantos futuros inventamos, quizás con tres hijos y dos gatos.

Recuerdo cuantas canciones nos dedicamos al oído. No se atrevía a molestarnos ningún ruido. Canciones sobre amor y esperanza pero nunca de olvido. Es que no queríamos ni imaginar ese suicidio.

Por nuestra mente nunca pasó que esto acabara y menos que ese inmenso tsunami con la nuestro terminara. Estaba ahogado, no podía mirar sí estabas mi lado. Me asusté al no encontrarte.

Comencé a nadar sin rumbo, me hundí como un buzo. Solo quería encontrarte.

Nadé y nadé pero aunque gasté todas mis energías no te encontré. Comencé a gritar pidiendo auxilio pero a nadie hallé.

Así pasaron los días, de lunes a viernes, de enero a diciembre. Decidí hacer una casita en aquella playa para esperar con comodidad el día en el que el mar te regrese.

Ya han pasado diez años y aun sigo aquí sentado. Ya me han salido algunas canas y gasté todo lo que habíamos ahorrado. Ya estoy perdiendo la esperanza de volver a besar tus labios.

La Playa.

Hace diez años conocí a una chica muy especial. Y aunque ha pasado mucho tiempo todavía me pregunto cómo pudo suceder que con sus palabras mi alma lograra enloquecer.

Las olas danzaban en aquella playa en que tus labios conocí. Seria inútil si aquella playa intentara describir. Era un día hermoso, no lo interrumpía ninguna duda ni pasado gris.

En la inmensidad de esa orilla llena de arena, no existía roca capaz de detener nuestro amor. Mis manos no dejaban de maravillarse con la suavidad de tu espalda, ellas soñaban con el momento de seguir bajando y posarse en tus nalgas.

Entramos al mar y las olas nos separaban pero nuestras manos insistían en reencontrarse.

Allí mojados no podía separarte de mis brazos. Cuantas historias imaginamos. Cuantos futuros inventamos, quizás con tres hijos y dos gatos.

Recuerdo cuantas canciones nos dedicamos al oído. No se atrevía a molestarnos ningún ruido. Canciones sobre amor y esperanza pero nunca de olvido. Es que no queríamos ni imaginar ese suicidio.

Por nuestra mente nunca pasó que esto acabara y menos que ese inmenso tsunami con la nuestro terminara. Estaba ahogado, no podía mirar sí estabas mi lado. Me asusté al no encontrarte.

Comencé a nadar sin rumbo, me hundí como un buzo. Solo quería encontrarte.

Nadé y nadé pero aunque gasté todas mis energías no te encontré. Comencé a gritar pidiendo auxilio pero a nadie hallé.

Así pasaron los días, de lunes a viernes, de enero a diciembre. Decidí hacer una casita en aquella playa para esperar con comodidad el día en el que el mar te regrese.

Ya han pasado diez años y aun sigo aquí sentado. Ya me han salido algunas canas y gasté todo lo que habíamos ahorrado. Ya estoy perdiendo la esperanza de volver a besar tus labios.

Lo que soy.

Recorre por cada parte de lo ser una fuerte energía.

Durante años un desconocimiento estaba presente en cada aspecto de mi vida. Eso me hacia sentir vacío y triste.

Una adicción empezó a alimentarse de mí como una sanguijuela. Lloré lágrimas de sangre buscando una salida.

Hasta que di cuenta que yo soy más que todo eso.

Soy más que un esclavo de mis deseos.

Soy un artista. Un amante de la cultura en sus diferentes expresiones.

Soy mucho más que un instrumento de utilidad para las personas.

Soy un soñador. Un soñador que anhela hacerlos realidad.

Ahora vivo para conocerme. Vivo para cumplir mis sueños. Vivo para encontrar la felicidad.

No puedo esperar que un deseo de cometa haga todo por mí. Es hora de poner manos a la obra.

Un verdadero beso de amor. Un abrazo que me enseñe lo que es vivir. Una hermosa sonrisa sincera. Una ayuda que no espere nada a cambio.

Por eso lucharé. Sin descanso hasta lograrlo lucharé.

Me amaré como soy. Me aceptaré como soy.