La caída.

La caída .

El simple hecho de pensar en caer es atrayente, seductor. La costumbre lo hace menos doloroso. Una vez al mes se vuelve tres veces al día. El decir «No» se vuelve casi imposible. Sin darte cuenta estas allí, es inexplicable. Te miras al espejo y sabes que estas atrapado. Ese espejo te denuncia. Entregarte por completo es un consejo que se pasea por tu mente.

Está oscuro. El frío congela tus huesos. El silencio te deja sordo. La soledad quema.

Muy dentro sientes que estas atrapado porque te lo mereces. La culpa decide visitarte.
Haces recuento de todos los factores que llevaron este momento. Visualizar dónde comenzó es inalcanzable, contarlos una tarea titánica. Familiares, amigos, cocicidos ,jefes. Todos salen a relucir. El alma se destroza, dice que es momento de parar. Ves a tu derecha y a tu izquierda. No hay nadie, poco a poco haz perdido todo, hasta te haz perdido tú. Lagrimas salen a saludarte. Hay algo quebrado dentro de ti, algo que grita por ayuda, algo que grita por expiación, por una oportunidad.

En ocasiones todo se trata de silenciar el dolor, en el espejo la desesperación es tu gobernante. Mientras para muchos solo eres el protagonista de un espectaculo romano para ti cada sensación es un universo distinto.

No sabes dónde comenzó ni dónde terminará.

Lucha

Luchar es un proceso obligatorio. El hambre de no dejarse vencer late en tus venas. La vida no es aquel hermoso camino directo al cofre de oro. En toda esa lucha hay que aprender a colocarse en primer lugar. Morder, arañar, gritar hasta que tu seas la única opcion, si das la oportunidad, aprovecharán tu debilidad para hacerse grandes.

Encuentras momentos para llorar, la resignación te visita y decide aconsejarte, aquellas largas meditaciones sobre todo lo que ha ocurrido se vuelven insostenibles.

Pero debes levantarte y comenzar a luchar.

Caminos diferentes.

Intenté olvidarme de ti, me fui lejos, conocí a otras personas. Pero tu mirada no dejaba de seguirme.

Eres lo más hermoso del universo y tú sabes que daría todo por ti.

Dejaré que esta carretera borre cada recuerdo. Cada metro, cada centímetro me alejará de tu mirada. Será doloroso. Intenso.

Mi amor no fue suficiente. Quizás el caliente asfalto derrita todos estos sentimientos.

Miles de personas pasan por mi ventana, desconozco sus sentimientos y lo que piensan, igual que me pasaba contigo.

Debemos tomar distintos caminos. Siento que muero, estoy quebrado. Pero hay mucha oscuridad antes del amanecer.

Mil kilómetros siento que no serán suficientes. Sé que lo lograré, en esas nuevas calles el puerto seguro encontraré.

Mi poesía eras tú.

Yo esperaba tu respuesta, imaginaba otra realidad.

Revisaba los mensajes a diario pensaba que podrías contestar. Decidí creer en las fantasías y cuentos de hadas que me contaba mi madre. En todas las poesías que leía, mi mente dibujaba tu mirar. Lloraba, pedia aunque sea una señal.

Es horrible vivir de sólo esperar. Quizás hoy, puede ser mañana y existe el nunca pasará. El tiempo no pasa en vano, el deja sus marcas, cosas que jamás olvidaras. He dejado de creer en la mentira de que el tiempo cura todo. Ahora creo que la distancia es necesaria para mi vida.

Necesito esos mil kilómetros lejos lejos de ti. Voy a invertir esos mil años tratando de sobrevivir sin tu amor. Es tiempo de partir. Di hasta lo imposible. Renuncié a mi vida por ser parte de la tuya. Mi poesía era tú, ahora eres un cruel cuento el cual debe terminar.

La Playa.

Hace diez años conocí a una chica muy especial. Y aunque ha pasado mucho tiempo todavía me pregunto cómo pudo suceder que con sus palabras mi alma lograra enloquecer.

Las olas danzaban en aquella playa en que tus labios conocí. Seria inútil si aquella playa intentara describir. Era un día hermoso, no lo interrumpía ninguna duda ni pasado gris.

En la inmensidad de esa orilla llena de arena, no existía roca capaz de detener nuestro amor. Mis manos no dejaban de maravillarse con la suavidad de tu espalda, ellas soñaban con el momento de seguir bajando y posarse en tus nalgas.

Entramos al mar y las olas nos separaban pero nuestras manos insistían en reencontrarse.

Allí mojados no podía separarte de mis brazos. Cuantas historias imaginamos. Cuantos futuros inventamos, quizás con tres hijos y dos gatos.

Recuerdo cuantas canciones nos dedicamos al oído. No se atrevía a molestarnos ningún ruido. Canciones sobre amor y esperanza pero nunca de olvido. Es que no queríamos ni imaginar ese suicidio.

Por nuestra mente nunca pasó que esto acabara y menos que ese inmenso tsunami con la nuestro terminara. Estaba ahogado, no podía mirar sí estabas mi lado. Me asusté al no encontrarte.

Comencé a nadar sin rumbo, me hundí como un buzo. Solo quería encontrarte.

Nadé y nadé pero aunque gasté todas mis energías no te encontré. Comencé a gritar pidiendo auxilio pero a nadie hallé.

Así pasaron los días, de lunes a viernes, de enero a diciembre. Decidí hacer una casita en aquella playa para esperar con comodidad el día en el que el mar te regrese.

Ya han pasado diez años y aun sigo aquí sentado. Ya me han salido algunas canas y gasté todo lo que habíamos ahorrado. Ya estoy perdiendo la esperanza de volver a besar tus labios.

La Playa.

Hace diez años conocí a una chica muy especial. Y aunque ha pasado mucho tiempo todavía me pregunto cómo pudo suceder que con sus palabras mi alma lograra enloquecer.

Las olas danzaban en aquella playa en que tus labios conocí. Seria inútil si aquella playa intentara describir. Era un día hermoso, no lo interrumpía ninguna duda ni pasado gris.

En la inmensidad de esa orilla llena de arena, no existía roca capaz de detener nuestro amor. Mis manos no dejaban de maravillarse con la suavidad de tu espalda, ellas soñaban con el momento de seguir bajando y posarse en tus nalgas.

Entramos al mar y las olas nos separaban pero nuestras manos insistían en reencontrarse.

Allí mojados no podía separarte de mis brazos. Cuantas historias imaginamos. Cuantos futuros inventamos, quizás con tres hijos y dos gatos.

Recuerdo cuantas canciones nos dedicamos al oído. No se atrevía a molestarnos ningún ruido. Canciones sobre amor y esperanza pero nunca de olvido. Es que no queríamos ni imaginar ese suicidio.

Por nuestra mente nunca pasó que esto acabara y menos que ese inmenso tsunami con la nuestro terminara. Estaba ahogado, no podía mirar sí estabas mi lado. Me asusté al no encontrarte.

Comencé a nadar sin rumbo, me hundí como un buzo. Solo quería encontrarte.

Nadé y nadé pero aunque gasté todas mis energías no te encontré. Comencé a gritar pidiendo auxilio pero a nadie hallé.

Así pasaron los días, de lunes a viernes, de enero a diciembre. Decidí hacer una casita en aquella playa para esperar con comodidad el día en el que el mar te regrese.

Ya han pasado diez años y aun sigo aquí sentado. Ya me han salido algunas canas y gasté todo lo que habíamos ahorrado. Ya estoy perdiendo la esperanza de volver a besar tus labios.

El inventario.

Abriré el armario. Sacaré todo lo que halle adentro. Examinaré cada cosa que encuentre con minuciosidad.

Miraré cada suceso de mi pasado. Recordaré cada escena, cada sentimiento, cómo cada sentido lo interpretó.

Decidí perdonar mi pasado. Quizás él no fue como yo quería. Hice cosas que no debía. Huí de mis responsabilidades.

Perdonaré a las personas de mi pasado. Ellos hicieron lo mejor que pudieron con lo que tuvieron.

Haré un inventario.

Y en consecuencia me perdonaré yo.