Desesperacion.

La desesperación es terrible. Te obliga a caer en lugares espantosos. Te hace ver lo malo como bueno, lindo como feo y eso te lleva a malas decisiones.

En desesperación ves la opción mas loca como una oportunidad.

Como un hombre abrazado por el mar, buscas que cualquier movimiento que des evite que te ahogues.

Lloras, sí, lloras sabiendo que quizás no hay esperanza.

La desesperación se transforma en desesperanza.

Solo te queda cerrar los ojos y ver que sucede.

La solución no está en tus manos.

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El infierno

Las llamas quemaban su piel. Aunque sentía el horrible ardor, sentía que su piel no se consumían.

Se veia desdichado. No sabia si se lo había ganado o era una mala jugada del destino. Solo deseaba salir de allí.

Ninguna de sus lágrimas, ni gritos paraban aquel infierno.

No había misericordia para él. No había paz en su interior.

Aunque apretaba sus dientes, su angustia incrementaba.

El miedo de ver su alrededor le obligaba a cerrar los ojos.

En medio de todo eso pudo oír un grito a su lado derecho. Luego otro a su lado izquierdo.

Uno parecía el de una chica y otro el de un chico.

Él usó toda su fuerza de voluntad para abrir sus ojos y se sorprendió con lo que observó.

Él no era el único en ese infierno. Habían más.
No era el único que sentía todo eso. Junto a él, en ese inmenso planeta había millones sufriendo.

Los dolores de ellos eran distintos, pero todos cargaban una pena. Algunos decidían ignorarla, otros se dejaban consumir por ella.

Allí, él se dio cuenta que en sus manos estaba la decisión sobre cómo viviría de ahora en adelante.

Cerrar Ciclos.

Hablar sobre cerrar ciclos es sencillo, pero llevarlo a la realidad es muy difícil.

Cerrar ciclos conlleva sufrimiento. Es dejar ir lo que que tanto anhelabas no perder. Es decir la verdad cuando preferías vivir en una mentira.

Quizás huías de las consecuencias de enfrentar el problema. Ahora tienes que nada en el mar de penalidades.

Pero algo dentro de ti lo pide a gritos. Deseas ser libre. Quieres saltar ese obstáculo y dejarlo atrás. Seguir con tu vida es el propósito mayor.

Cerrar ciclos es difícil y en ocasiones doloroso pero es necesario.