Aqui estoy a las puertas del hospital psiquiátrico. Intentando que una pastilla solucione mi vida. Calle el dolor. Me muestre un rayito de esperanza.

A medida que se acerca mi turno las ganas de llorar aumentan. En momentos no sé que hago aqui. Quizás debería dejarme morir.

Lo que siento es insoportable, estoy cansado. Me siento roto.

La enfermera de vueltas por la sala de espera y no sé que diré. Pienso que será como en todos lados y nadie me creerá, pensarán que son inventos mios. Ruego una cura de sueño que me lleve al descanso.

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Renacimiento.

Ha existido mucho abandono en este camino, mucho pensar y poco actuar. Es tiempo de cambiar esta terrible realidad. El darle tiempo al tiempo no trae felicidad.
Nunca he hecho nada por mí y por eso soy tan infeliz. Para salir tengo que vivir.

He decidido caminar, sin ningún temor, sin mirar atrás. Seré lo que alguna vez pude soñar.

Hice las pases con el espejo. Le pedí perdón para poder hacer un mundo mejor.
Hoy es el dia para cambiar. Dejar de arrastrar los pies y comenzar a volar, mucho más que imaginar, deseo amarme y sentirme dueño de mi propiedad.

El inmigrante volvió.

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Acabo de regresar a mi país (Venezuela). Miles de moscas me rondan. Conozco sus intensiones. Piensan que traigo mucho dinero del extranjero. Ven que traigo celular nuevo y sus ojos salen de su órbita.

Idiotas.

No saben que traigo algo mas importante.

Me traje a mí mismo.

Ser inmigrante no es un cuento de hadas. El sueño americano es una mierda.
Afuera obtuve más enseñanzas que dinero.

Aprendí el verdadero valor del duro trabajo. A comprar cosas sudándomelas hasta el cansancio.

Aprendí el verdadero valor de tenerme a mí mismo. A reír de mis victorias, a consolarme mis derrotas.

Conocí las caras de la hipocresía. Ese “hermano” que su único propósito es chuparte como sanguijuelas.

Vi lo que significa dar sin esperar nada a cambio. Conocí que el verdadero amor no se encuentra únicamente en una pareja. Recuperé la esperanza en la humanidad.
Conocí el capitalismo, el consumismo. Ya puedo juzgar con bases y no solo de oídas.

Mi vocabulario aumentó en gran manera.

Aprendí que no necesitas ser millonario para ser hospitalario. Con un vaso de agua basta.

Vi mi verdadero poder.

Me atreví a invitar a una chica a salir y acepto.

Deje a mi pasado atrás por un momento.

Personas que no me conocían me enseñaron lo que es el verdadero amor.

Lloré al despedirme por primera vez.

Lloraron por mi.

Dije muchas groserías sin sentirme mal.

Alquilé mi primera casa. Compré mis primeros enseres. Sentí lo que es decir “Esto es mío”.

Di el máximo y triunfé.

Semen.

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Acabo de despertar. Estoy lleno de semen. Un horrible dolor gobierna mi cabeza. No se còmo sentirme. Inmundo, pervertido, inmoral, podria inventar miles de adjetivos.
En mi semen no hay vida. La muerte gobierna en èl.
Mis ganas de llorar son intensas pero ni una lagrima sale de mis ojos.
No hay nada peor que este sentimiento de culpa.
No hay paz en mi interior.
Tengo que levantarme y gritar mientras me ducho.
El semen es la prueba de mi delito. Caì de nuevo.
Quisiera ser libre pero es el demonio que he creado.

Pene.

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Ese pene que te causa placer. Te llevó al orgasmo, te hizo conocer docenas de agujeros. Sembraste con el muchos jardines, depositaste tus semillas en aquellos patios sin pensar en las consecuencias.

Reíste, gozaste. Pensaste que estaba hecho de mármol. Creíste que no fallarías.
Estabas iniciando una guerra que ni es tus peores pesadillas pensabas que existiría.

Toda aquella lujuria te controlaba. Eras su prisionero sin saberlo. Manipulaba tu mente.

Sentias el mundo a tus pies.

Ese pene era tu dios. El consolaba tus tristezas. Borraba tus soledad. Te hacia sentir bien.

Era lo único que tenias.

Te aterraba la idea de que el no existiera.

Ahora que has decidió cambiar te enfrentas al demonio que has creado. Un ser que parece difícil de exterminar. Te sigue a todos lados.

Necesitas tocarlo. Es preciso para ti recurrir a el para sentirte vivo. No quieres estar solo. Aunque reconoces que no eres rival para el poder que le otorgaste.