El comienzo.

Pude ver mi futuro en tus ojos.

Queria correr a tu lado y comenzar nuestra historia.

Perdí la respiración mientras contemplaba tu rostro.

Quizás eres una alucinación producida por mi gran deseo reprimido de amar.

Estabas allí, sentada con tu mirada fija en aquel libro; cuanta envidia sentí de que tus ojos no estuvieran fijos en mí.

Te encontré en el lugar que menos esperaba. Solo necesitaba veinte segundos de valentía para acercarme a ti y conocerte pero no pude tener ni siquiera un segundo.

Ahora solo me maldigo y me lamento por no saludarte y tener el privilegio de escuchar tu voz.

Pero juro que regresaré y volveré a verte. Me presentaré y me esforzaré en tener la valentía suficiente para que nuestra historia comienze.

Tus óvulos han enamorado a mis espermatozoides.

Anuncio publicitario

Sentirnos

Ella tomaba mi brazo con fragilidad, no podía pronunciar ni una palabra, su enfermedad no se lo permitía.

Podía sentir como sus energías se terminaban. Las lágrimas eran reprimidas para no derrumbar la poca entereza que en nuestros cuerpos se hallaba.

Caminábamos por aquel largo y frío pasillo. Ambos estabamos destruidos.

Ella deseaba sanar mis heridas. Yo deseaba intercambiarme con ella pero no tenia el poder para hacerlo.

Estabamos en situaciones distintas. Nos encontrabamos en polos opuestos. Yo sufría de depresión y nadie creía que eso fuera una enfermedad, ella tenia cáncer y ya era terminal.

Eramos tan diferentes pero por una extraña razón sabíamos cómo nos sentíamos.

Es complicado explicar ese momento, cuando dos almas tienen una conexión que solo ellos puedes sentirla. Cuando no hay necesidad de palabras. Lo único que es necesario es la inmensa empatia que rompe el plano físico y llega a lo espiritual.

Sabia que ella no tenia fuerzas pero el saber que estaba dispuesta a gastarla en mí, era el gesto más hermoso de este planeta.

Los dos queríamos descansar de este infierno que se llama «Vida». Ella logró descansar y yo sigo esperando el momento en que pueda besar a Morfeo y dormir en sus brazos por la eternidad.

El Monstruo.

Pides mi atención.

Pides que te mire.

Pides que te toque.

Pides que te ame.

Ayer fui tu esclavo pero hoy quiero ser libre.

Siempre me dabas lo que pedía, no lo que necesitaba.

Pedía amor y tú me dabas placer.

Pedía compañía y tú solo decías un «Hola».

Pedía amistad y tú me ofrecías entretenimiento.

Pedías comprensión y tú me brindabas conocimiento.

Quieres renacer cómo el ave fénix, muerdes las cadenas que te impuse. Súplicas a gritos misericordia.

Amas tenerme hipnotizado.

Amas sentir que te necesito para vivir.

Amas ser lo único que me libera.

Amas destruirme.

Lloró para que no tomes control de mi cuerpo. Quiero seguir libre pero estas rompiendo los barrotes de tu celda.

El monstruo está ganando.

Soy una concha de caracol esperando ser hallada entre infinidades de capas de arena.

Cierro los ojos y busco aquella mano; aquella mano que retire los residuos de arena y polvo y pueda valorar mi nácar.

Muchas veces olvido lo valioso que soy. Olvido lo rosado y brillante que soy.

Lloro esperando que alguien me valore, grito en la oscuridad en busca de alguien que me escuche, me encuentre, me cuide, me mire con cariño y admiración pero sólo siento al mar que me lleva a sus profundidades evitando que me encuentres.

Siento la sal consumirme, siento el sol colaborando. Estoy seguro que primero llegará la hora en que deje de existir antes de que halle el propósito de mi vida. Mi hora se acerca, el ángel de la muerte viene por mí.

Es tan difícil mantener las esperanzas.

No sé cómo dejar de aspirar tener tus labios.

Me pregunto cómo renunciar a la idea de dormir cada día sobre tu pecho. No puedo dejar de pensar en el momento en que nuestros cuerpos se unan y podamos disfrutar de la sensaciones que sólo brinda el amor.

No puedo olvidar tus hermosos ojos marrones. No puedo dejar de recordar la primera vez que te miré y me enamoré de inmediato. Tus delicada sonrisa inundó mi alma, tu blanca piel despertó mi corazón.

No sé que clase de magia negra lanzas cada vez que me miras. Ésta excitación imposible de controlar me angustia; necesito que me ayudes a calmarla pero eres malvada y haces todo lo posible para que caiga es tus juegos pero al final siempre pierdo.

Quiero correr a tu lado. Quiero ser tuyo. Quiero que nos amemos. Quiero que seamos un sólo cuerpo.

Puedo oír tus labios llamándome. Puedo verte pensando en mí cuando te tocas. Sé que quieres estar junto a mí pero no sé te sucede. Una vez me besaste y dijiste que esperara.

Aun sigo esperando.

Quizás

Quizás si soy un monstruo.

Quizás debería dejarlo salir.

Quizás así mi vida sería más satisfactoria.

Quizás ponerlo en libertad me haga feliz.

Quizás alimentar sus ansias de carne sea lo mejor.

Quizás debería dejar que destruya todo a mi alrededor y de allí hacer un nuevo comienzo.

Suposiciones nublan mi mundo. Un animal dentro de mí intenta ser libre, intenta dominar el mundo. Dentro de mí hay suposiciones que no sé cómo aclarar.

Dime que si

¿Es tan malo querer amarte? ¿Es tan prohibido soñar con besar el néctar de tus labios? ¿Es tan dañino desear rodear tu cintura con mi brazo?

Sé que hay infinidad de cosas que nos alejan pero yo quiero vencer cualquier obstáculo.

Me imagino tu sonrisa y comienzo a sentir ese cosquilleo interior.

Y pienso que:

Solo un beso cambiaría nuestra historia.

Solo un te amo encendería nuestros sentimientos, causando un voraz incendio que consumiría nuestra vidas.

Solo un abrazo sanaría nuestras heridas.

Solo una llamada y alegrarías cada instante de mi día.

Solo una mirada y correría a tu lado.

Colocas tu dedo índice en mi boca tratando de detener mi acercamiento; mencionas nuestra diferencia de edad pero yo quiero correr el riesgo.

¿Es tan malo querer despertar a tu lado?

¿Es tan malo pensar todo el día en ti?

Solo con un «puede ser» harías que te esperarse hasta el final de mi vida.

No comprendo tus señales; son tan confusas. Nos miramos y empieza esa extraña sensación. Me sonríes y quiero salir corriendo a besar tus labios. Te acercas y quiero abrazarte. Me das la espalda y tu rechazo me quiebra.

¿Es tan malo querer pasar toda mi vida contigo?

No-Bio

No me siento vivo. Puedo ver y moverme pero me siento ireal. Me pregunto qué soy.

Todos me miran esperando algo que quizás no pueda dar. Pero solo tengo que callar y seguir ordenes. Sé que si solo hago lo que los demás desean, me hará dejar de razonar pero quizá fui creado para solamente buscar la aprobación de otros.

Ellos no piensan en mis sentimientos, me ven como una máquina que tiene que seguir las directrices de la sociedad 

 ¿Es tan malo desear algo más? 

Si tan solo pudiera demostrarles lo que siento, pero sé que seria una perdida de tiempo.

Ellos ven mi falsa sonrisa y piensan que estoy bien, miran mi tristeza y piensan que estoy estoy dramatizando.