Volar

Apenas sentí esa extraña electricidad al tocarme, esa primera vez que la confusión me alimentaba, supe que habia algo especial.

La masturbación me llevaba a lugares inexplorados. Me brindaba sensaciones nuevas, un momento sin pensamiento. 

Todo mi cuerpo se estremecía, sabia que habia encontrado el amor.
Luego en el momento mas espectacular me quedé sin aire, sentía que me iluminaba.  No podía aguantar más, allí apareció la maravilla.

Boom!

Dicen que los mejores momentos duran poco tiempo, me aferré a eso.

Quizás eso tan extraño que había descubierto era parte del plan divino para no necesitar del amor de otros.

Poco a poco lo que comenzó como un gesto de amor semanal se volvió un gesto diario. Me volví dependiente. Se volvieron tres, cuatro, cinco veces al día.

Ese amor tan especial que habia encontrado se esfumaba con el orgasmo. El vacío volvia, se acompañaba con el cansancio y la ansiedad. 

Era un falso amor.

Él volvió.

Él desea constantemente tu arrepentimiento. Envía mensajes esperando que tu decisión sea anulada. Acepta utilizar todas las opciones con el fin de que vuelvas. Cree que con su sexo podría atraerte. Sirve sus palabras de amor intentando endulzarte. Dice lo que cree que deseas escuchar. Utiliza su cuerpo como arma mortal. Vocifera miles de promesas con el fin de atraerte. Pide compasión, perdón

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El problema no es cambiar, el problema es todo el dolor que debes pasar para poder hacerlo.
La ansiedad de la ausencia, el inmenso espacio vacío por llenar.
No tener la valentía de gritar, no tener la humildad para llorar.
Sientes la derrota cerca, la victoria se aleja cada día mas.
La vergüenza se adueña de tu vida. No existen las fuerzas para buscar ayuda.
Como enfermo terminal sientes dictada tu sentencia.

Tentación

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Me gustaría masturbarme. Llegar a un delicioso orgasmo.

Pero no encuentro el verdadero fin de eso. Al final me siento sucio y inmundo. Siento la necesidad de liberar toda esta tensión sexual pero esa liberación es solo momentánea, a los diez minutos quiero volver a masturbarme.

No se que hacer. Lo sexual es tan caótico para mí. Siento que mi pene es insaciable, eso me molesta.

Muchas veces lloro por sentirme un esclavo.

Erecciones difíciles de controlar. Taparlas con mis manos, encorvarme, bolsos son mi mejor ayuda.

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Hay riesgos implicados, graves riesgos. Temo que me vuelva un monstruo.
Mis pensamientos vuelan, van a lugares que no quiero ir.

Es peligroso y delicioso.

Ganas intensas de saciarlas.

Mis manos lo masajean, cierro mis ojos, mi mente en blanco. No puedo detenerme, es imposible parar y luego…

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Semen.

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Acabo de despertar. Estoy lleno de semen. Un horrible dolor gobierna mi cabeza. No se còmo sentirme. Inmundo, pervertido, inmoral, podria inventar miles de adjetivos.
En mi semen no hay vida. La muerte gobierna en èl.
Mis ganas de llorar son intensas pero ni una lagrima sale de mis ojos.
No hay nada peor que este sentimiento de culpa.
No hay paz en mi interior.
Tengo que levantarme y gritar mientras me ducho.
El semen es la prueba de mi delito. Caì de nuevo.
Quisiera ser libre pero es el demonio que he creado.

Pene.

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Ese pene que te causa placer. Te llevó al orgasmo, te hizo conocer docenas de agujeros. Sembraste con el muchos jardines, depositaste tus semillas en aquellos patios sin pensar en las consecuencias.

Reíste, gozaste. Pensaste que estaba hecho de mármol. Creíste que no fallarías.
Estabas iniciando una guerra que ni es tus peores pesadillas pensabas que existiría.

Toda aquella lujuria te controlaba. Eras su prisionero sin saberlo. Manipulaba tu mente.

Sentias el mundo a tus pies.

Ese pene era tu dios. El consolaba tus tristezas. Borraba tus soledad. Te hacia sentir bien.

Era lo único que tenias.

Te aterraba la idea de que el no existiera.

Ahora que has decidió cambiar te enfrentas al demonio que has creado. Un ser que parece difícil de exterminar. Te sigue a todos lados.

Necesitas tocarlo. Es preciso para ti recurrir a el para sentirte vivo. No quieres estar solo. Aunque reconoces que no eres rival para el poder que le otorgaste.

Inocencia

Eres un depredador.

Dices que quieres conocerme. Dices que soy linda. Me llenas de alagos.

Pides que te envíe una nota de voz. Dices que mencione varias frases y te las envíe. Actúas extraño. Eres algo nuevo para mí. Eres gracioso y me haces reír mucho.

Me pides una foto. Me dices que soy hermosa. Dices cosas lindas sobre mi piel, mis ojos.

Eres la única persona que se interesa en mi. Mis padres solo trabajan y ni siquiera se dan cuenta si estoy en casa.

Pides una foto a tamaño completo. Me escribes que debería ser modelo y suelto una carcajada. Dices que te gustaría estar cerca de mi y yo me sonrojo. Apenas tengo trece años y causas cositas en mi estómago.

Quieres una foto en traje de baño. Yo me resisto pero al final me convences. Voy al baño, me cambio y frente al espejo tomo muchas fotos. Al enviartelas me dices que te hago feliz y eso me sonrojas.

Me pides una vídeo llamada. Me pongo nerviosa. Por fin te veré.

Me coloco la mejor ropa. La emoción embarga mi ser.

En tu cámara está todo oscuro. Dices que se quemó el foco.

Pides que quieres ver mas de mi piel. Me gusta sentirme alagada por ti.

Dices q tu mayor sueño es verme sin ropa. Me avergüenzo, pero sentirne deseada me da felicidad.

La Cura

Sabemos lo que necesitamos. Aunque nos duela tenemos que admitirlo.
Buscamos la manera de remplazarlo. En esta larga carretera llamada vida buscamos sanar nuestro dolor con pomadas momentáneas, pero preferimos no curar la herida.

Buscamos dopar nuestro dolor con drogas, sexo, dinero. Muchos hasta compramos compañía.

Llega el momento en que lo que realmente necesitamos queda oculto en nuestra adicción.

Nos hace sentir cómodos, valientes, fuera de esta realidad. Nos preguntamos a diario por qué algo tan hermoso al final nos hace daño tambien.

Nos entregamos al vicio sin condiciones.
Callamos nuestra humana necesidad con parches momentáneos.

Todos los humanos necesitamos sentirnos amados y aceptados. Eso sumado a otros problemas nos hace hundirnos.

Estamos acostumbrados a no prestar atención a las causas.
Si nos duele cualquier parte de nuestro cuerpo tomamos algo para quitarlo.

Si tenemos fiebre, tomamos algo para bajarla.
Nunca buscamos atacar la causa, solo calmamos el efecto.
Cuando llega el momento de querer dejar la adicción, nos damos cuenta que caemos, caemos y caemos. Sufrimos por eso y sentimos que estamos en un hueco del cual no podemos salir.

Hay que darse cuenta que toda adicción es sencillamente un efecto y para salir hay que atacar la causa.