Migajas.

Al buscador de amor suele tener un inconveniente.

        Busca donde no debería.

Al ansiar ese cariño, las ilusiones suelen ser peligrosas. Conoces una persona y ya te haces un mundo. Esperas más de esa persona de lo que puede brindarte. Le impone una carga que no merece llevar y como resultado se alejan.

También en el camino te encuentran los que te dan lo que quieres por un interés. Comienzas a comprar su cariño. 

Cambias tu personalidad, le haces miles de regalos, todo por no perder esas migajas de amor.

La Cura

Sabemos lo que necesitamos. Aunque nos duela tenemos que admitirlo.
Buscamos la manera de remplazarlo. En esta larga carretera llamada vida buscamos sanar nuestro dolor con pomadas momentáneas, pero preferimos no curar la herida.

Buscamos dopar nuestro dolor con drogas, sexo, dinero. Muchos hasta compramos compañía.

Llega el momento en que lo que realmente necesitamos queda oculto en nuestra adicción.

Nos hace sentir cómodos, valientes, fuera de esta realidad. Nos preguntamos a diario por qué algo tan hermoso al final nos hace daño tambien.

Nos entregamos al vicio sin condiciones.
Callamos nuestra humana necesidad con parches momentáneos.

Todos los humanos necesitamos sentirnos amados y aceptados. Eso sumado a otros problemas nos hace hundirnos.

Estamos acostumbrados a no prestar atención a las causas.
Si nos duele cualquier parte de nuestro cuerpo tomamos algo para quitarlo.

Si tenemos fiebre, tomamos algo para bajarla.
Nunca buscamos atacar la causa, solo calmamos el efecto.
Cuando llega el momento de querer dejar la adicción, nos damos cuenta que caemos, caemos y caemos. Sufrimos por eso y sentimos que estamos en un hueco del cual no podemos salir.

Hay que darse cuenta que toda adicción es sencillamente un efecto y para salir hay que atacar la causa.

El barro.

El dolor me formó.

Con lágrimas me preparó antes de moldearme.

Los planos de lo que yo iba a ser, fue hecho con trazos de abandono.

La soledad le dio fuerzas a mi creador para amasarme con firmeza.

Algunas personas paseaban por la calle y siempre se detenían en el taller a observarme y notaba las palabras bonitas que expresaban sobre mi, pero ellos no conocían todo lo que sucedía en aquel taller.

Cierto día mi alfarero decidió irse de viaje dejándome solo. El vecino de al lado entró por la ventana y violando el proceso de mi creación, introdujo un ingrediente extraño a mi mezcla. Comencé a sentir dentro de mí la extraña fusión, se convertía en parte de mí.

Mi hacedor regresó y se dio cuenta de lo que había sucedido, ahora yo necesitaba ese ingrediente para no desbaratarme.

Sentía el desprecio que mi creador tenia por mi.

Cada día el número personas que se quedaban mirando en aquella vitrina menguaba poco a poco, hasta que un día ya no regresaron.

Ahora que ya estoy terminado, me encuentro aquí, esperando que alguien se apiade de mí y decida adquirirme. Muestro un falso brillo intentando engañar a algún incauto.

Pero lo que más deseo es que alguien tropieze conmigo, caer directo al piso y romperme en mil pedazos.

Hallar paz. La verdadera paz.

Lo que soy.

Recorre por cada parte de lo ser una fuerte energía.

Durante años un desconocimiento estaba presente en cada aspecto de mi vida. Eso me hacia sentir vacío y triste.

Una adicción empezó a alimentarse de mí como una sanguijuela. Lloré lágrimas de sangre buscando una salida.

Hasta que di cuenta que yo soy más que todo eso.

Soy más que un esclavo de mis deseos.

Soy un artista. Un amante de la cultura en sus diferentes expresiones.

Soy mucho más que un instrumento de utilidad para las personas.

Soy un soñador. Un soñador que anhela hacerlos realidad.

Ahora vivo para conocerme. Vivo para cumplir mis sueños. Vivo para encontrar la felicidad.

No puedo esperar que un deseo de cometa haga todo por mí. Es hora de poner manos a la obra.

Un verdadero beso de amor. Un abrazo que me enseñe lo que es vivir. Una hermosa sonrisa sincera. Una ayuda que no espere nada a cambio.

Por eso lucharé. Sin descanso hasta lograrlo lucharé.

Me amaré como soy. Me aceptaré como soy.

Solo

Ése maldito sueño fue intenso. Lo terminé llorando y al abrir mis ojos lágrimas brotaban de ellos.

En él estaba en un lugar totalmente oscuro. Gritaba y gritaba pidendo ayuda, pero nadie recurría a mi auxilio. Caminaba y caminaba sin ver nada. Comencé a llorar y desperté.

Me di cuenta que tal sueño era una representación de cómo me siento en la realidad.

Es muy triste darse cuenta que siempre he estado solo.

Solo con mi corazón herido.

Siempre he vivido con la indiferencia de mi madre .

Él torturador desprecio de mi padre.

La ardua lejanía de mis hermanos.

Los únicos «amigos» que tuve los conocí a los ocho años de edad. Sus nombres, pornografía y masturbación.

Me hacían sentir a salvo. Me daban compañía. Me hacían sentir placer. Con ellos me olvidaba del dolor. Ellos me llevaron a un hoyo del cual no he podido salir.

Un día decidí dejarlos y desde ese momento todo volvió.

Cada día la soledad aumenta.

En cada despertar vuelvo a sentirme solo.

Él

Entregué mi cuerpo pensando que encontraría amor. Fue una ilusión perfecta porque solo conseguí dolor.

Entregué cada centímetro de mi ser.

Decidí arroparme con las sabanas de la indiferencia. Cubrí mis problemas con una inmensa neblina que me impedía verlos.

Pensé que estaba en un lugar seguro, pero su compañía me introducía cada día más en un infierno.

Él me quitaba la soledad. Me hacia olvidar mis tristezas. Secaba con sus dedos mis lágrimas. Me miraba con sus inmensos ojos y me decía que todo estaría bien. Él me mimaba haciéndome sentir protegido. No había pasado, ni futuro estando a su lado.

Su caliente piel quitaba el insoportable frío que la muerte dejaba. El placer que me brindaba era indescriptible, nada lo igualaba. Sus besos eran masajes que me hacían olvidar los malestares del dia. No había en mi mente otra cosa que pensar él, no necesitaba otra compañía.

Ojalá los demás comprendieran porqué te amaba.

Cuando te fuiste esa neblina se esfumó, y mis problemas aparecieron de nuevo. Pero eran más fuertes, eran gigantescos.

Fuiste una ilusión. Una perfecta ilusión.

No hables.

Suenas tan estúpido cuando dices que me comprendes. Solo dices lo que crees que quiero oír.

Cómo puedes saber lo que siento si no has pasado por lo mismo. Dices que todo pasará, pero no conoces mi infierno.

Solo cuando pases por esto, podrás saber cómo se siente. Cuando veas todo a tu alrededor destruirse. Cuando el dolor consuma tus días. Cuando sientas que no existe el mañana. En ese momento, ven y dime que me comprendes.

Es mejor que no digas nada. Si quieres acompañarme solo sientate a mi lado y ve el amanecer conmigo, pero no trates de consolarme.

Diciendo que los problemas de otros son mayores, no ayudará a cicatrizar mis heridas. Mencionando que el tiempo cura todo, no hará que muera esta maldita soledad que me consume. Gritando que vea más allá de mis problemas, no hará que ellos se marchen. Pidiendo que me perdone, no limpiará mi pasado.

Necesito tomarme mi tiempo. Necesito sufrir éste momento. No rebajes mis sentimientos.

Cuando te pongas en mis zapatos, quizás tampoco lo soportes, así que no me juzgues.

Solo toma mi mano y llora conmigo.

No hables.

Suenas tan estúpido cuando dices que me comprendes. Solo dices lo que crees que quiero oír.

Cómo puedes saber lo que siento si no has pasado por lo mismo. Dices que todo pasará, pero no conoces mi infierno.

Solo cuando pases por esto, podrás saber cómo se siente. Cuando veas todo a tu alrededor destruirse. Cuando el dolor consuma tus días. Cuando sientas que no existe el mañana. En ese momento, ven y dime que me comprendes.

Es mejor que no digas nada. Si quieres acompañarme solo sientate a mi lado y ve el amanecer conmigo, pero no trates de consolarme.

Diciendo que los problemas de otros son mayores, no ayudará a cicatrizar mis heridas. Mencionando que el tiempo cura todo, no hará que muera esta maldita soledad que me consume. Gritando que vea más allá de mis problemas, no hará que ellos se marchen. Pidiendo que me perdone, no limpiará mi pasado.

Necesito tomarme mi tiempo. Necesito sufrir éste momento. No rebajes mis sentimientos.

Cuando te pongas en mis zapatos, quizás tampoco lo soportes, así que no me juzgues.

Solo toma mi mano y llora conmigo.