Él

Entregué mi cuerpo pensando que encontraría amor. Fue una ilusión perfecta porque solo conseguí dolor.

Entregué cada centímetro de mi ser.

Decidí arroparme con las sabanas de la indiferencia. Cubrí mis problemas con una inmensa neblina que me impedía verlos.

Pensé que estaba en un lugar seguro, pero su compañía me introducía cada día más en un infierno.

Él me quitaba la soledad. Me hacia olvidar mis tristezas. Secaba con sus dedos mis lágrimas. Me miraba con sus inmensos ojos y me decía que todo estaría bien. Él me mimaba haciéndome sentir protegido. No había pasado, ni futuro estando a su lado.

Su caliente piel quitaba el insoportable frío que la muerte dejaba. El placer que me brindaba era indescriptible, nada lo igualaba. Sus besos eran masajes que me hacían olvidar los malestares del dia. No había en mi mente otra cosa que pensar él, no necesitaba otra compañía.

Ojalá los demás comprendieran porqué te amaba.

Cuando te fuiste esa neblina se esfumó, y mis problemas aparecieron de nuevo. Pero eran más fuertes, eran gigantescos.

Fuiste una ilusión. Una perfecta ilusión.

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Buscando la salida.

Quise hacerlo con veneno pero el pensar que quizás dolería mucho me hizo desistir.

Lo intenté amarrandome un cable al cuello y saltando de la cama, pero el cable se rompió y ni siquiera el golpe me mató.

Decidí saltar de las vías del tren. Cuando estaba apunto de hacerlo, escuché mi nombre a lo lejos; era Olga que me gritaba que no lo hiciera. Decidí dar un paso atrás y no tirarme.

Nadé a lo profundo del mar intentando ahogarme, logré perder el conocimiento pero un maldito salvavidas me sacó a tiempo del agua.

Tomé un montón de pastillas…

Soñé con cortarme las venas pero al despertar estaba inmovilizado en una cama. Sí, me internaron en un psiquiátrico.

Cada dia imaginaba lanzarme de aquel balcón que podía ver desde la ventana de aquel cuarto.

Ahora decido cerrar mis ojos y esperar que la muerte se compadezca de mí.

Buscando la salida.

Quise hacerlo con veneno pero el pensar que quizás dolería mucho me hizo desistir.

Lo intenté amarrandome un cable al cuello y saltando de la cama, pero el cable se rompió y ni siquiera el golpe me mató.

Decidí saltar de las vías del tren. Cuando estaba apunto de hacerlo, escuché mi nombre a lo lejos; era Olga que me gritaba que no lo hiciera. Decidí dar un paso atrás y no tirarme.

Nadé a lo profundo del mar intentando ahogarme, logré perder el conocimiento pero un maldito salvavidas me sacó a tiempo del agua.

Tomé un montón de pastillas…

Soñé con cortarme las venas pero al despertar estaba inmovilizado en una cama. Sí, me internaron en un psiquiátrico.

Cada dia imaginaba lanzarme de aquel balcón que podía ver desde la ventana de aquel cuarto.

Ahora decido cerrar mis ojos y esperar que la muerte se compadezca de mí.