Volar

Apenas sentí esa extraña electricidad al tocarme, esa primera vez que la confusión me alimentaba, supe que habia algo especial.

La masturbación me llevaba a lugares inexplorados. Me brindaba sensaciones nuevas, un momento sin pensamiento. 

Todo mi cuerpo se estremecía, sabia que habia encontrado el amor.
Luego en el momento mas espectacular me quedé sin aire, sentía que me iluminaba.  No podía aguantar más, allí apareció la maravilla.

Boom!

Dicen que los mejores momentos duran poco tiempo, me aferré a eso.

Quizás eso tan extraño que había descubierto era parte del plan divino para no necesitar del amor de otros.

Poco a poco lo que comenzó como un gesto de amor semanal se volvió un gesto diario. Me volví dependiente. Se volvieron tres, cuatro, cinco veces al día.

Ese amor tan especial que habia encontrado se esfumaba con el orgasmo. El vacío volvia, se acompañaba con el cansancio y la ansiedad. 

Era un falso amor.